Ésta no es una simple cremallera: es LA CREMALLERA, protagonista del que, salvo prueba en contra, es el primer plano genital de la historia del cine (osea, no un plano de "éso", sino desde el punto de vista de "éso": se ve a dos chicas hablando del novio, una cremallera que se cierra ante la cámara, y a un hombretón ajustándose los pantalones. Durante el rodaje, se oyeron comentarios del tipo "yo creía que ésto del plano genital era una broma". Pues, ya veis, es un hecho, y volveré sobre el tema, en cuanto me haga del making off.
Éste plano apenas se verá un segundo en la pantalla; es una parte ínfima en la suma de las partes de Ágatha. Se nos va la pinza. Los que tengáis experiencia en ésto del cine, ya sabéis que la mayor parte del tiempo te lo pasas planeando y esperando, horas y horas preparando la historia, perfilando personajes, diálogos, story board, rodando, rodando, y luego montando, montando. Horas y horas que te enseñan paciencia, y que el resultado final, el TODO (Ägatha, en éste caso) es mayor que la suma de las partes, porque en el TODO está también nuestra intención de transmitir la energía, la inteligencia y el amor que hemos puesto en cada parte, cada uno de nosotros, aunque se vea en pantalla apenas un segundo. Espero que la intención se capte y, si no se capta, al menos me quedo con la satisfacción de haberme reído y trabajado un buen rato en buena compañía. ¿Qué más se le puede pedir a la vida? Vale, se le puede pedir más, pero yo he venido aquí para hablar de mi corto, ya sabéis.